ERRORES FRECUENTES QUE COMETEMOS CON EL QUESO

En el mundo del queso tenemos todos los extremos: desde los que lo consideran un producto gourmet imprescindible en su día a día y no tienen inconveniente en invertir un porcentaje importante de su presupuesto en comprar diferentes quesos hasta los que sencillamente van al mercado, compran un queso y lo tienen para un aperitivo improvisado. Eso sí, todo el mundo tiene, al menos, una cuña de queso en casa.

Sin embargo hay algunos errores frecuentes que se repiten en la mesa de casi todos, desde los paladares más gourmets hasta los menos sibaritas en lo que a queso se refiere.

1.Pensar que el queso en lonchas y el queso rallado son queso

El primero de los errores que se comenten al comprar queso es pensar que el queso en lonchas para fundir es queso. Si te fijas en su etiqueta, verás que este tipo de «queso» se elabora a partir de lácteos fermentados y lleva gran cantidad de sal, aditivos y colorantes. Eso de llamarse queso es más que relativo.

Ocurre exactamente igual que con el queso rallado. La mayor parte de marcas comercializan un producto lácteo con grasas vegetales (más económicas que la grasa láctea).

Lo mejor es comprar el queso que quieras y cortarlo en lonchas o rallarlo tú mismo. Estarás tomando queso de verdad y no algo que dicen que es queso y que se pueden tener serias dudas al respecto.

2.Cortar el queso siempre en cuñas

La cuña es el formato más típico para cortar el queso. De hecho en todos los supermercados encuentras cuñas de todo tipo y clase de quesos.

Sin embargo los expertos afirman que este corte, aunque es perfecto para muchos tipos de queso, no lo es para todos. Cada tipo de queso requiere un tipo de corte y una herramienta concreta.

Algunos se cortan en lo que se conoce como floretas (corte en forma de flor) por lo que hace falta una girolle, un utensilio que atraviesa el queso por el centro y lo recorre con una cuchilla en círculos formando una especie de flores, otros se cortan lo una lira, otros duros como el queso parmesano se corta en tacos irregulares y la mayoría de pasta dura se cortan en cuña.

Lo que no me voy a comer lo dejo encima de la encimera

3.Si le sale moho, tiro la cuña de queso automáticamente

El queso es uno de los pocos alimentos que se pueden comer aunque tengan moho. Si un queso blanco tiene moho en una pequeña zona, pero el resto del queso está en perfecto estado, solo tienes que eliminar la parte con moho y puedes comértelo sin ningún problema,no está malo ni te pasará nada si lo tomas.

4.Cuando huele fuerte, está malo

¡Anda que no hemos usado miles de veces eso de que el queso huele a pies (o a la inversa)! Que un queso tenga un olor fuerte, incluso en cierto modo desagradable, no tiene por qué indicar que está malo. Hay quesos que tienen ese olor ( Cabrales o multitud de quesos franceses).

También es verdad que no todos los quesos huelen fuerte, ni tienen un olor desagradable. Si un queso blanco suave huele mal, evidentemente está malo. Pero no es algo generalizado.

El aroma y el sabor no van siempre de la mano.

El queso más caro, siempre es el mejor

5.El queso más caro, siempre es el mejor

El queso más caro no tiene por qué ser el mejor. Muchas veces pensamos que los quesos más caros siempre van a ser los mejores o los que más gusten a nuestros comensales y no tiene por qué ser así.

Como en todo, además de la calidad, el precio viene determinado por el marketing – uno de una marca o Denominación más conocida siempre será más caro- y por el proceso de curación que tenga

Un queso con muchos meses de curación será mucho más caro que un queso con un proceso de elaboración menor.

6.Lo que no me voy a comer lo dejo encima de la encimera

En la encimera el queso se secará y perderá parte de sus cualidades. La mejor forma de conservar el queso en casa es guardarlo en el frigorífico. La temperatura ideal para el queso debe ser entre 8 y 14 grados y hay que intentar que las oscilaciones de temperatura sean las menores posibles.

En el momento de consumirlo, córtalo y déjalo a temperatura ambiente una hora.

7.El queso maduro es mejor que cualquier otro

El grado de madurez de un queso depende de los gustos de la persona que lo vaya a tomar, no de la calidad. Un queso añejo no tiene por qué ser mejor que uno fresco. Sencillamente son quesos diferentes para tomar en momentos diferentes. Por lo tanto, apostar por uno u otro solo dependerá de los gustos personales y de con qué se vaya a acompañar.

8.Lo mejor es comprar quesos enteros

Tener un queso demasiado tiempo en la nevera hará que pierda cualidades a medida que vayan pasando los días. Por lo tanto, lo mejor es comprar la cantidad que se espera comer, no comprar un queso entero que tardarás muchos meses en comerte.

Si en casa sois muchos o tomáis mucho queso, no hay problema en comprar un queso entero, pero si no es el caso, mejor medir la cantidad.

9.El moho no se come

Los quesos azules son quesos de color azul verdoso que tienen un tipo de moho llamado Penicillium y que, además de proporcionarles su característico color, también le proporciona su sabor.

Estos quesos se curan en lugares con temperaturas reguladas y suelen tener Denominación de Origen. Esto no quiere decir que vayas a lanzarte a comer cualquier queso que veas con moho. Si te encuentras uno de pasta dura con moho, lo normal es quitar la parte que tenga moho, probar el queso y, en principio, podrás comerlo sin ningún problema.

El moho no se come

10.El queso es para el aperitivo

Cuando pruebas por primera vez la tradición francesa de tomar el queso en el postre, hay un antes y un después en tu vida quesera. Tomar un aperitivo de queso antes de comer es una delicia, pero una tabla de queso con unas mermeladas y frutos secos en el momento del postre es ya un paso más.

11.Lo mejor es servir siempre el queso sin sus bordes

Cualquier amante del queso querrá ver la corteza, que es la que te indica qué tipo de queso tienes entre manos. Luego ya que sean ellos los encargados de decidir si se la comen o no.

12.La corteza del queso nunca se come

Si el queso es natural, el comensal puede optar por comerse la corteza sin ningún problema. Si es una corteza artificial con el borde pintado, mejor dejarla.

Según la Norma de Calidad de Quesos, está permitido el uso de diferentes materiales en la corteza del queso. La corteza natural se puede comer ya que se ha sometido un proceso de lavado y cepillado durante el proceso de elaboración. Suele tener un sabor amargo y en algunos casos un recubrimiento superficial de moho e incluso pelusilla.

La corteza artificial, por el contrario, no se recomienda consumir ya que puede estar realizada con materiales sintéticos y ceras (esa corteza que parece plástico).

13.Preparar una tabla de quesos con demasiadas variedades diferentes

Preparar una tabla de quesos correcta y equilibrada tiene su ciencia y uno de los errores más frecuentes que solemos cometer es pasarnos con las cantidades de tipos de quesos que proponemos.

Para que el paladar pueda disfrutar y diferenciar unos de otros no se recomienda incluir más de tres o cuatro variedades usando quesos de diferentes tipos de leches (cabra, vaca y oveja) , de diferente curación y alternar pastas duras con pastas blandas. Lo mejor en este caso es dejarse aconsejar por un experto.

Siempre hay que servirlos de forma que se empiece por el más suave para acabar con el de sabor más potente. Si se hace al revés, el paladar se queda anestesiado por queso más fuerte y se acabó saborear el resto.

El queso no caduca

 

Y con todo esto, ya solo falta disfrutar de este maravillo ingrediente. ¡Queseros al poder!

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